PEDICURA

Devoción, sumisión y servicio. Estos tres conceptos quedan sin lugar a dudas reflejados cuando un esclavo de pies le hace la pedicura a su Ama.
Es un acto de devoción total hacia tu dueña, es un premio poder estar dedicándote a la majestuosidad de sus pies, el primer lugar de culto. 
Sumisión, totalmente entregado a ella, de rodillas, sometido, expectante a cualquier orden o corrección que te haga si lo haces mal.
Orgulloso de servirla, a muchos les gustaría estar en tu lugar, hazlo perfecto para que se sienta satisfecha de ti, debe ser un trabajo exquisito, hay muchos haciendo cola.
La pedicura es un arte, complementa ese momento masajeando, besando y lamiendo esos pies, siempre con el permiso de tu Ama.
Limpiar previamente los pies con tu lengua de esclavo, refréscaselos.
Rasca sus duricias, sus callos, pídele que te permita comértelo todo, es tu comida de hoy.
Cortar sus uñas, con sumo cuidado, ni te atrevas a que por error puedas pincharle, una vez más trágatelas si te concede ese honor.
Finalmente píntaselas con devoción, color negro, rojo, pedicura francesa, ... ella escoge, tu obedece.
Que no te tiemble e pulso, no debes pasarte ni un milímetro, no cometas fallos, sabes que los pagarás.
Sopla para dejárselas bien secas, repásalas antes de que las vea, no pueden haber errores.
Los pies de tu Ama un objeto de porcelana que debes mimar, adorar y cuidar, cuando los enseñe sobre sus sandalias de alto y fino tacón, los demás sabrán que lo has hecho tu, por lo que sabes que deben estar espléndidos.
De no ser así otro, muy pronto, ocupará tu lugar.

Algunas de mis sesiones de pedicura:

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